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Hoy es uno de esos días en lo que no me siento tan mal, pero tampoco tan bien.

Un poco estar en el limbo, de que mi estomago me esta diciendo:

Mírame aquí estoy. 

Los últimos días me sentí espectacular, y es que cuando uno se siente tan bien pero luego pasa algo que lo hace parar o frenar definitivamente se siente hasta el alma. 

Si eres nuevo por aquí te explico brevemente que durante mas de 5 años he estado en un camino de sanación profunda. Tanto física, emocional como espiritual. Todo comenzó cuando un día al volver a México después de 5 meses de vivir en Estados Unidos mi estómago no volvió a ser él mismo.

Ese camino de auto-sanación me ha llevado a probar sin fin de herramientas, y honestamente no se hasta qué punto esto seguirá así. Pero lo que si sé es que sentir dolor ha abierto hacia conectar conmigo misma en un nivel muy profundo que nunca creí posible. 

Quiero escribirles al respecto sobre esto porque sé de primera mano lo que es vivir sintiendo algo que “no esta bien”. En mi caso es dolor físico pero para otras personas pudiera ser dolor emocional, la pérdida de un ser querido o una desconexión profunda de su ser. 

¿Qué podemos hacer cuando sentimos ese dolor? 

No creo que haya una respuesta única para esto porque hay veces que uno lo podrá gestionar de una manera y hay veces de otra y ambas son validas. En mi caso, yo ahora mismo lo estoy gestionando dejándolo ser y dar lo mejor de mí para aceptarlo. 

¿Cómo lo hago?

Primero que nada lo observo. Tomo mis manos y las coloco en donde se siente el dolor y con mucho amor y compasión me pregunto a mí misma: ¿Qué me quieres mostrar? Te escucho.

Si no escucho o siento nada o si solo lo que escucho enmascara culpa, frustración, o exige sin poder esperar, entonces lo dejo pasar porque reconozco que esa voz es mi Ego y no mi verdadero ser. 

Segundo: Lo dejo ser. Vuelvo a sentirlo, en su máxima expresión. Esta parte es la que verdaderamente me ha costado mas, porque claro, sentir dolor y a su vez recibirlo con los brazos abiertos es sinceramente algo muy difícil de gestionar. Pero estoy en ello, cada respiración es una oportunidad para sentirlo, hasta lo mas profundo de mi ser. El dolor puede existir, pero el sufrimiento viene de querer cambiarlo, de resistirnos de reprimirlo. 

Tercero: Suelo las etiquetas, las historias y esto hay veces que tengo que hacerlo cada minuto, cada 5 o incluso cada segundo. Volver a mí respiración, volver al presente y no buscar tampoco soltar los pensamientos porque si no también estoy forzando el sentirme “de una manera”. Lo sé, lo sé, se dice más fácil de lo que realmente es. Pero les repito, este es un proceso, un camino y con cada paso que uno da uno va confiando en que las respuestas están dentro de mi mismo, transita su propio camino de sanación. 

En este espacio quiero compartir que me ha ido ayudando en mi camino, y aunque sé que casi ni se usan los Blogs pues a lo mejor alguien llega por aquí y sabe a qué me refiero y le puede ayudar leerme. Si estas aquí, gracias.

Lo agradezco de corazón.