Cómo me recuperé de cáncer

En abril de 2023 me diagnosticaron cáncer de mama triple negativo — el más agresivo y el menos estudiado. Me dijeron que necesitaba el tratamiento más fuerte y aún así no podían asegurarme nada. Me sugirieron quitar pechos y ovarios como prevención.

Pero antes de ese diagnóstico, Dios ya me había puesto en las manos información sobre vacunas personalizadas de inmunoterapia. Cuando llegó el momento, elegí confiar en mi intuición. Elegí el amor sobre el miedo.

Me traté en Oasis of Hope en Tijuana con vacunas TIL, LAK y dendrítica, microdosis de ciclofosfamida, dieta antiinflamatoria, vitamina C en altas dosis, hipertermia y ozonoterapia.

El cáncer desapareció. Llevo más de un año libre.

Esta experiencia me transformó completamente y hoy acompaño a mujeres en su proceso de sanación.

Valeria

Si algo de esto resonó contigo...

Información de las vacunas

Te enviamos toda la información del tratamiento y el paquete para que veas si es algo que te interesa.

Primera consulta

30 min contigo — digestivo, emocional, vacunas, inmunoterapia, o acompañamiento general.
$55 · 30 min

Agendar — $55

Newsletter

Lo que aprendo sobre cuerpo, mente y espíritu.

Suscribirme

No soy médico. Lo que comparto aquí es mi experiencia personal y no sustituye la atención médica profesional. Cada cuerpo y cada caso es diferente.

La historia completa

Si quieres conocer cada detalle de lo que viví, sigue leyendo.

Abril 2023. Mammoth.

Estaba haciendo snowboard. La nieve estaba perfecta, y yo estaba en ese estado de ligereza que solo pasa cuando tu cuerpo se mueve y tu mente por fin calla.

En algún momento me toqué el pecho y sentí algo. Duro como una piedra. Grande como un limón.

"A la madre, ¿qué es esto?" pensé. Y luego: "Ni modo, me revisaré cuando vuelva."

No creía que fuera cáncer. Pensé que era una bolita de agua, que no sería nada serio. Al regresar a San Diego, todo se movilizó muy rápido — me refirieron inmediatamente a la especialista en senos, y ese mismo día me hicieron mamografía y ultrasonido.

Valeria en el hospital

Fui sola a la biopsia.

Decidí ir sola porque me sentía tranquila y creía que todo estaría bien.

Me puse la bata, y justo antes de que comenzara el procedimiento, le pregunté a la doctora: "¿Cuáles son las posibles causas de esto? ¿Qué puede ser?"

Ella me respondió: "CÁNCER."

Yo le pregunté: "¿Y qué más?"

"CÁNCER."

En ese momento sentí como si agua helada recorriera mi cuerpo. Me entraron unas ganas tremendas de llorar, pero hice todo lo posible por contenerme. El procedimiento fue rápido — me pincharon lo que aparentemente ya era un tumor y terminaron.

Salí, llegué al baño, y lloré como nunca antes. Lloré a lo bestia, desconsolada, con miedo, con todo mi ser.

Recobré mi compostura y me fui al carro. Mi corazón latía al mil por hora. Cuando llegué al carro, volví a soltarme a llorar.

"¿Cómo chingados le voy a hacer? Ni siquiera he podido sanar del intestino, ¿ahora cómo pretendo sanar del cáncer? Estoy jodida."

En ese momento hablé con Dios.

En el carro, llorando, le dije: "Dios, sé que estás ahí, pero ahora más que nunca necesito tu ayuda. Necesito una confirmación de que no me dejarás sola, que podré con esto. Necesito una señal clara y concisa de que estás aquí conmigo."

El águila siempre ha sido mi animal espiritual. Pero necesitaba algo más excepcional para saber que venía de Dios. Le dije: "Dios, necesito que un águila baje y quiero verla de cerca. No quiero nada de verla de lejos en el cielo — quiero algo impactante. Te lo pido, Señor."

Quiero recalcar que hasta entonces, decir "Dios" o "Señor" me hacía sentir incómoda. No me identificaba con esos términos. Y esa fue la primera vez que me dirigí a Dios de esa manera, sin ninguna hesitación.

El águila apareció.

Cuando volví a casa, hablé con mi hermana por videollamada. De pronto, escuchamos muchos pajaritos cantando tan fuerte que se oían a través del celular. Mi hermana, extrañada, se puso a mirar alrededor y dice: "¿Qué pasa?" En eso, hacia lo lejos, reconoció un águila que estaba planeando y exclamó: "¡Un águila!"

El águila se acercó más y más, hasta que pasó justo por encima de la casa de mi hermana — a no más de 4 metros de distancia. La volteó a ver y luego continuó su vuelo hasta desaparecer. Yo también la vi a través del teléfono; estaba tan cerca que cuando la enfocó, el águila ocupó gran parte de la pantalla.

Era la señal que le había pedido a Dios y me la envió ese mismo día.

Me tiré al piso, lloré, agradecí, y en ese momento acepté que Dios estaba conmigo y que saldríamos adelante.

El diagnóstico cambió todo.

Cáncer de mama triple negativo — el más agresivo, el menos estudiado. La lógica de los doctores era simple: a cáncer más agresivo, tratamiento más agresivo.

Estar frente a los médicos, escuchando un diálogo lleno de temor y probabilidades bajísimas de recuperación, solo me hacía sentir más desconectada de esa ruta. Encima, el alto índice de recurrencia y la sugerencia de quitarme los pechos y ovarios como prevención me chocaba. Nunca he creído que quitando partes de mi cuerpo solucionaría un problema.

Gracias a Dios, iba con mi esposo Yago, quien me daba un soporte extraordinario y me aterrizaba muchísimo.

Desde el principio de esta travesía, me prometí a mí misma que haría lo posible por tomar decisiones desde el amor, no desde el miedo.

Siempre me preguntaba: ¿esto me contrae o me expande? Y elegí siempre lo que me expandiera.

Valeria

Dios ya me había preparado.

En febrero de 2023 — dos meses antes del diagnóstico — estaba doblando ropa en mi casa, escuchando un podcast de Jay Shetty entrevistando a Tony Robbins. De pronto sentí escalofríos en todo el cuerpo. Esa sensación ya la conocía: era mi forma de recibir señales, mi clarisentencia diciéndome que había algo ahí para mí.

Compré el libro de inmediato — Life Force de Tony Robbins. Pensé que sería algo para mi intestino, porque seguía batallando con él. Me prometí leerlo completo, sin saltarme nada.

Llegué al capítulo sobre el cáncer. Por un segundo pensé en saltármelo — no tenía cáncer y no conocía a nadie cercano con cáncer. Pero recordé mi promesa y lo leí.

Para mi sorpresa, aprendí sobre vacunas contra el cáncer e inmunoterapia. Cosas que nunca había escuchado antes. "Wow, no tenía idea de que esto existiera — ¡pacientes que se recuperaban del cáncer con una sola vacuna!"

Dios me había enviado la ayuda meses antes de que detectaran el cáncer.

Una persona cercana a mí me sugirió una clínica en Tijuana llamada Oasis of Hope. Puse cita para hablar con ellos. El chico de recepción me explicó que su tratamiento incluía dieta antiinflamatoria, altas dosis de vitamina C, hipertermia, ozonoterapia, y que la parte más importante era la inmunoterapia basada en vacunas personalizadas. En cuanto escuché lo de las vacunas, sentí un BING en mi interior. Me resonaba muchísimo porque justo había leído sobre ello en el libro de Tony Robbins.

Aunque me había dado buena impresión, no estaba 100% segura todavía. Le pedí a Dios otra señal.

Unos días después, me reuní con un grupo de amigas en San Diego. Mientras les explicaba que probablemente me trataría en una clínica alternativa, una de ellas me interrumpió:

—¿Es una clínica en Tijuana?

—Sí.

—¿Es Oasis of Hope?

Me quedé en shock. Me contó que toda su familia se había tratado ahí. Su abuelo vivió 20 años después de que le detectaran cáncer, a pesar de que los médicos en Estados Unidos solo le habían dado meses de vida.

En ese momento supe que la decisión estaba tomada. Que Dios me estaba mostrando el camino hacia la sanación.

La ceremonia que me preparó para todo.

El fin de semana antes de ingresar a Oasis of Hope, hice una ceremonia con psilocibina — niños santos, hongos mágicos. Cuando supe que tenía cáncer, tuve la certeza de que haría esta ceremonia. Había escuchado sobre su capacidad para ayudar a las personas en procesos difíciles, y pensé: si no estoy lista ahora, nunca lo estaré.

Tomé 5 gramos — una dosis heroica. La música se sentía en cada fibra de mi ser. Tuve visiones de geometría sagrada, sentí amor por todos: mi familia, mi esposo, todo lo que me rodeaba. Fui parte de Dios. Sentí un amor que jamás había experimentado.

"Todo existe a la vez. Ya estás sana. Estás en las manos de Dios."

Llegué a Oasis of Hope lista para lo que viniera.

Me fui a Oasis of Hope.

El tratamiento fue personalizado — literalmente creado con mi propio cuerpo.

Me operaron para extraer tres ganglios linfáticos que habían salido positivos con cáncer en una biopsia previa. Mi papá estaba conmigo, nervioso pero con el espíritu en alto. Mi mamá también, y Yago por supuesto.

Con esos tejidos, en el laboratorio hicieron tres vacunas:

Vacuna TIL — tomaron linfocitos directamente de mi tumor, los que ya estaban luchando contra el cáncer pero en cantidades muy pequeñas. En el laboratorio los potenciaron y multiplicaron para regresarlos a mi cuerpo listos para atacar. Como un campamento de entrenamiento intensivo.

Vacuna LAK — tomaron linfocitos de mi sangre, los activaron con citoquinas y los regresaron con más fuerza para combatir el cáncer.

Vacuna dendrítica — extrajeron células dendríticas de los ganglios, las "maestras" del sistema inmune, las entrenaron con información de las células tumorales, y las reintrodujeron para ayudar a otras células a reconocer y atacar el cáncer con mayor precisión.

Las vacunas se combinan con dosis bajas de quimioterapia (ciclofosfamida) para debilitar el entorno protector del tumor y que las células de las vacunas actúen más eficientemente. Además: vitamina C en altas dosis, hipertermia, ozonoterapia y dieta antiinflamatoria estricta.

Lo que me agrada de estas terapias es que, a diferencia de la quimio convencional, las vacunas no atacan a las células sanas. Se enfocan únicamente en las células cancerosas.

No fue fácil. Después de las vacunas vinieron efectos secundarios — dolor de cabeza, náusea, inflamación intestinal, cansancio, un poco de delirio. Todo molesto, pero tolerable. Y el tumor creció un 30% al inicio — que suena aterrador, pero es señal de que el sistema inmune está respondiendo.

No fue una sola ronda.

En total fueron 3 rondas de vacunas, separadas cada 8 meses aproximadamente. Después de cada ronda, el tumor se reducía, pero volvía a crecer un poquito. Así que volvíamos.

Las vacunas con los resultados más positivos en mi proceso fueron fabricadas por un laboratorio llamado Limphocite. En un inicio, Oasis of Hope usaba a Limphocite como su laboratorio externo — así fue como llegué a ellos. Con el tiempo, también recibí una dosis de las vacunas que Oasis desarrolló con su propio laboratorio. Pero los resultados que yo puedo atribuir con más certeza a las vacunas fueron los de Limphocite. Por eso es el laboratorio en el que confío, y el que recomiendo. Limphocite sigue operando de manera independiente y yo tengo el contacto directo de la doctora.

Entre las rondas de vacunas, también hice una ceremonia de Ayahuasca y Peyote. Tres meses antes me había puesto la última ronda de vacunas. Pero justo una semana antes de las ceremonias, una biopsia todavía confirmaba que había cáncer.

En 2025 me hice una cirugía para quitar "la semilla" — pero para ese momento ya estaba completamente libre de cáncer.

Nunca sabré exactamente qué fue lo que me curó.

¿Fueron las vacunas? ¿Las ceremonias? ¿La combinación de todo? ¿La fe? ¿El amor? No lo sé. Y creo que esa honestidad es importante.

Lo que sí sé es que hice todo lo que sentí que debía hacer. Seguí mi intuición en cada paso. Y estoy aquí.

Y el cáncer desapareció.

Llevo más de un año libre de cáncer.

Lo que sí sé es que tomé una decisión desde el amor — amor a mi cuerpo, amor a mi vida, amor a lo que sentía que era verdad para mí — en lugar de tomarla desde el miedo.

"Elegir amor sobre miedo" se convirtió en mi brújula. No solo para el cáncer. Para todo.

Esta es mi historia. No es la de nadie más. No es consejo médico. No es un camino que le funciona a todo el mundo de la misma manera. Es simplemente lo que viví. Lo que elegí. Lo que me pasó.

Información de las vacunas

Te enviamos toda la información del tratamiento y el paquete para que veas si es algo que te interesa.

Nota importante

No soy médico. Lo que comparto aquí es mi experiencia personal y no sustituye la atención médica profesional. Cada cuerpo y cada caso es diferente. Si estás pasando por una situación de salud seria, te pido que busques el acompañamiento de profesionales de salud calificados. Mi historia no es una recomendación de tratamiento — es simplemente lo que yo viví y las decisiones que tomé.